Gracias Ansiedad

Cuando comencé a sufrir de ansiedad/crisis de pánico, creía que el mundo se venía abajo, los primeros días después de una crisis eran agotadores, me sentía cansada, necesitaba estar en mi pequeña burbuja para retornar y poder volver a ser “yo misma” de nuevo; sin hacer eso parecía imposible volver al mundo exterior. Tenía una extraña dualidad entre quien era cuando tenía crisis y quien era estando “tranquila”, hasta que comprendí que era yo misma en un extremo grito de ayuda. Quienes sufrimos de ansiedad, sabemos que es una emoción que convivirá siempre en nosotros, se presentará de manera frecuente y “aleatoria”, por ello, hay que aprender a convivir con ella, entender que quiere expresarnos algo y respecto a esto, manejarlo. Llevo un basto camino en ello, creo que aún me falta mucho, pero he dado un gran paso y le doy las gracias.

Mi problema era el pánico que me ocasionaban las viejas cadenas y el miedo a avanzar hacia el futuro con ellas; allí estaba la ansiedad y el pánico, en un sólo lugar.

  1. Le doy las gracias por que aprendí a elegirme, no era necesario hacer todo por los demás siempre, a veces si tenía que ser yo, si tenía que ser sobre mí. Este síntoma era mi cuerpo pidiendo que parase, que me detuviese, que me mirase.
  2. Gracias porque salí de lugares oscuros, lugares tóxicos y dañinos. Era la fiel demostración de que ya no podía seguir como estaba, y cada vez que me vuelve a suceder, se que debo continuar evolucionando y sanando.
  3. Gracias por que valoré mi fortaleza, cada vez que mi ego llama a la ansiedad y ella dice que no, yo le digo que si, si puedo. No digo que gane siempre, pero soy consciente de que puedo y podré alguna vez.
  4. Lidié con mi pasado, aprendí a mirarlo. Creo haberlo sanado en su gran mayoría.
  5. Observé un poco menos el futuro, aprendí a definir metas, pero no vivir en ellas. Si vives el hoy, no hay pasado ni futuro que te atormente. Quizás este sea el peor enemigo de un ansioso, pero gracias, porque me doy cuenta.
  6. Gracias por que aprendí a respirar, hay que parar y contemplar.
  7. Gracias por que hoy reconozco perfectamente todo lo que me hace bien y todo lo que me hace mal, y simplemente está en mis manos elegirlo y vivirlo a diario. Un momento en la naturaleza, una canción que me llene el alma, leer, escribir, bailar, amar, pintar.
  8. Comprendo que tengo mucha más decisión sobre mi vida, mucha más de la que creía. Suena absurdo, es tu vida, es mi vida. Pero poco a poco estos síntomas te hacen creer que no tienes el control ¿Sabes qué? Si lo tienes.
  9. Cada cierto tiempo me da un empujón, toco fondo y entiendo que debo plantearme nuevas metas. Debo volver a trabajar en lo que dejé abandonado y me nutría el alma. La vida adulta, la vida en una ciudad grande, provoca que te olvides fácilmente de estas cosas.
  10. Hoy acepto que tengo mucha energía, que paso mucho tiempo en mi cabeza, pero mi mente es mi amiga y mi cuerpo capaz.

Nota: Esto lo escribo en un buen día.